Cómo evolucionaron las guías de viaje: de las primeras obras de consulta a las aplicaciones
De las primeras descripciones a Murray, Baedeker, Michelin, Lonely Planet y las apps: qué cambió y cómo utilizar las guías de viaje.
Las guías de viaje surgieron de varias necesidades, no de un único libro inventado en un día concreto: orientarse, elegir lugares y comprender qué había en ellos. Los relatos de viajes fueron incorporando información que otros viajeros podían utilizar.
Los transportes y los formatos cambiaron: de las descripciones de lugares y las obras de consulta impresas se pasó a los libros de bolsillo, las páginas web y las aplicaciones. Algunos hitos muestran cómo las decisiones prácticas se incorporaron al relato de un destino.
De las descripciones a las orientaciones prácticas
Un ejemplo de la Antigüedad es la Descripción de Grecia de Pausanias. Su comienzo lleva al lector por la costa del Ática, describiendo puertos, santuarios y las historias vinculadas a ellos. Ayuda a imaginar los lugares, pero llamarla la primera guía turística moderna del mundo simplificaría demasiado el género.
Las primeras obras de consulta también se desarrollaron en ámbitos locales. La Biblioteca Electrónica Nacional de Rusia registra la descripción de Moscú de Vasili Rubán, publicada en 1782, con información sobre calles, edificios y otros elementos de la ciudad. Su formato difiere de las propuestas de paseos y los consejos sobre alojamiento de las guías actuales.
En el cambio del siglo XVIII al XIX, Mariana Starke desarrolló una escritura de viajes práctica, con orientaciones sobre transporte, alojamiento y gastos. Además de las impresiones de otra persona, los lectores necesitaban información para tomar sus propias decisiones.
Por qué crecieron las colecciones de guías en el siglo XIX
El desarrollo del ferrocarril amplió las posibilidades de viajar. La información sobre cómo llegar, encontrar alojamiento y elegir visitas podía organizarse en un formato que se repitiera para distintos destinos.
John Murray III inició en 1836 la colección Handbooks for Travellers, o «Manuales para viajeros». Las guías editadas por una editorial organizaban la información para su consulta, en lugar de obligar al lector a reconstruir un viaje a partir de un largo relato personal.
Karl Baedeker fue otro editor influyente. Su librería editorial abrió en Coblenza en 1827: es la fecha de fundación de una empresa, no una fecha universal de nacimiento de las guías de viaje. Las guías Baedeker se hicieron conocidas por sus mapas y planos detallados y su información sobre los destinos.
Una guía también era una selección, no una lista neutral de todo lo existente. Su autor contribuía a determinar en qué se fijaban los lectores. La pregunta sigue siendo útil hoy; nuestro artículo sobre qué significa conocer una ciudad la explora.
El automóvil y los viajes económicos cambiaron el contenido
Michelin publicó su primera guía en 1900 para quienes viajaban en automóvil. Incluía mapas e información sobre neumáticos, combustible, comida y alojamiento. Las primeras ediciones eran gratuitas y favorecían el desarrollo de los viajes por carretera, en lugar de centrarse únicamente en las valoraciones de restaurantes.
Los viajes por libre con un presupuesto limitado adquirieron protagonismo en el siglo XX. En 1973, Tony y Maureen Wheeler publicaron Across Asia on the Cheap, «Por Asia con poco dinero», el libro con el que comenzó la historia de Lonely Planet. Para su público eran importantes las formas prácticas de viajar y encontrar alojamiento a un precio asequible.
| Hito | Ejemplo de finalidad |
|---|---|
| 1782: Rubán | Información de consulta sobre una ciudad |
| 1836: Murray | Una colección de guías de viaje |
| 1900: Michelin | Ayuda para viajar en automóvil |
| 1973: Lonely Planet | Viajes por libre con poco presupuesto |
Estos ejemplos no constituyen una cronología mundial completa. Las publicaciones regionales y otras colecciones se desarrollaron en paralelo. La historia del género abarca más que unas cuantas marcas conocidas.

Qué cambiaron las páginas web y las aplicaciones
Los formatos digitales pueden conectar la lectura con un mapa y un plan personal. Un libro impreso recoge la información disponible al publicarse; también hay que evaluar las fechas de actualización y las fuentes de las páginas web y las aplicaciones.
Las editoriales también adoptaron nuevos formatos. Los materiales de Michelin de 2025, por ejemplo, describen su transición de un libro para automovilistas a un medio con página web y aplicación. La existencia de una aplicación no implica que toda su información se actualice en tiempo real.
Para una escapada urbana, prueba a crear un plan por días en RoadMe según tus fechas, intereses y ritmo. Así conviertes una selección general en visitas adecuadas para tu viaje.
Distingue entre comprender un lugar y verificar las condiciones actuales de visita. Una explicación de su arquitectura puede seguir siendo útil durante años, mientras que los horarios de entrada, los precios y los cierres temporales requieren comprobaciones actualizadas con el propio lugar.
Cómo utilizar una guía hoy
Elige el contenido según lo que necesites: contexto cultural, paseos, transporte o una combinación. Fíjate en la edición, la fecha de actualización, el autor y las fuentes. Una lista popular no tiene por qué encajar con tus intereses ni con el tiempo del que dispones.
Relaciona las visitas elegidas con las distancias y las condiciones de acceso. Guarda de antemano lo que necesites y prueba qué se abre sin conexión. Nuestra guía sobre cómo preparar mapas sin conexión explica cómo comprobar cada función.
Para tus paseos, prueba a descargar la ciudad de destino en RoadMe mientras tengas acceso a internet. Comprueba su mapa sin conexión cuando termine la descarga.
Una guía antigua puede leerse como testimonio de su época; una actual resulta más útil si se combina con la comprobación de las condiciones que cambian. En ambos casos, una buena guía ofrece más que un directorio: te ayuda a decidir en qué fijarte y por qué.